Vacunas seguras

por | 28 marzo, 2015


– DOCTOR: LAS VACUNAS QUE ME INDICA  ¿SON SEGURAS?

Marzo 2015

Las vacunas constituyen una de las intervenciones de salud pública más eficaces en el control de las enfermedades infecciosas a nivel mundial, disminuyendo la cantidad de enfermos y muertes por numerosas patologías que pueden ser prevenidas por la inmunización. El éxito de esta herramienta de prevención está sujeto al logro de coberturas de vacunación apropiadas. Ejemplo de esto lo constituyen la reaparición de enfermedades prevenibles por vacunas en países que han visto disminuida sus coberturas, así como los brotes ocurridos por el ingreso al país de personas no vacunadas
La vacunación de un niño implica también un acto de solidaridad pública. Gracias a que uno vacuna a su hijo evita que la enfermedad llegue a otros niños que por su estado o inmunidad no pueden recibir vacuna o incluso no la han recibido por olvido o desinterés. Lo cierto es que cuantos más niños se vacunen menos posibilidades habrá de brotes o epidemias que siempre llevan consigo enfermedades y muertes. Uno de los pilares fundamentales en que radica el éxito de un Programa de vacunaciones lo constituye la confianza tanto del equipo de salud como de la comunidad en su conjunto.
En los últimos años, se ha observado en algunos países, una pérdida lenta y progresiva de confianza en las vacunas, principalmente relacionada con aspectos de seguridad, lo cual ha llevado a algunos padres a optar por no vacunar a sus hijos, generando el riesgo de que estos niños puedan sufrir las complicaciones y/o mortalidad que conllevan las enfermedades contra las que se dirigen las vacunas. Los motivos generalmente argumentados para no vacunar suelen ser: el potencial peligro por el mercurio que poseerían y la asociación con casos de autismo, el negocio de los laboratorios y la errónea sensación que estas enfermedades estarían desapareciendo sin necesidad de vacunar.


El mercurio y las vacunas:
El mercurio elemental, constituye la forma pura, siendo la misma una molécula líquida a temperatura ambiente, como se puede observar en termómetros, aparatos para la toma de tensión arterial y amalgamas dentales. Sus formas de presentación más común en la naturaleza son el mercurio inorgánico (también llamado «sales de mercurio») que es comúnmente hallado en productos cosméticos como cremas y jabones, y el mercurio orgánico (que se presenta en dos formas: metilmercurio y etilmercurio).
Estas distintas formas de presentación del mercurio en el medio ambiente difieren tanto en su fórmula molecular, así como en sus características y los efectos que conllevan. Las diversas presentaciones del mismo involucran desde los procesos industriales a productos de uso cotidiano, como aparatos eléctricos (interruptores, lámparas fluorescentes, lámparas de bajo consumo y termostatos) y dispositivos médicos, como los ya mencionados. También se utiliza en la elaboración de otros productos comúnmente utilizados en la vida diaria tales como baterías, pinturas, jabones y cosméticos.
No obstante ello, la principal fuente de mercurio en el ser humano es el consumo de alimentos provenientes del mar, los cuales tienen un alto contenido de mercurio orgánico en forma de metilmercurio.
Los efectos tóxicos de este compuesto en el sistema nervioso han sido demostrados desde los años ´50, a partir del consumo de pescado con altas concentraciones de mercurio inorgánico en la Bahía de Minamata (Japón), contaminado por material proveniente de una industria química cuyos deshechos eran vertidos a la bahía. Una situación similar se reiteró en Nigata (Japón). En Irak, en la década del 1970, fue demostrada la toxicidad después del consumo de granos almacenados en silos que fueron fumigados con metilmercurio como fungicida8. Durante estas epidemias, los productos de la concepción demostraron ser más susceptibles que los adultos a los efectos adversos del metilmercurio, presentando los niños nacidos de madres expuestas a elevadas concentraciones del mismo, trastornos neurológicos.

vacunacion201

El Timerosal (etilmercurio), es un compuesto mercurial orgánico, utilizado desde 1928, como conservante en la producción de vacunas y productos médicos. Su uso se basa en la inhibición del crecimiento bacteriano y de hongos en algunas vacunas inactivadas durante el almacenamiento y, sobre todo, durante el uso de presentaciones multidosis También se emplea en la producción de algunas vacunas, principalmente al inactivar determinados microorganismos y toxinas. De esta forma, a partir de la década de 1930, se produjo una mejora en los programa de inmunizaciones, al facilitarse el almacenamiento de las vacunas en presentaciones multidosis, permitiendo incrementar la capacidad de almacenamiento sin generar complicaciones en la cadena de frío. Por lo tanto el timerosal como conservante fortaleció la calidad y seguridad de las vacunas, inhibiendo la contaminación de las mismas, permitiendo una mayor cantidad de dosis con un menor espacio de almacenado, evitando problemas en la cadena de frío, y por consiguiente facilitando el acceso de la población a las vacunas

A la fecha, sólo algunas vacunas poseen timerosal en pequeñísimas concentraciones, a las que se denominan «trazas». Así mismo, los estudios llevados a cabo hasta la fecha no han podido demostrar asociación entre el timerosal contenido en las vacunas y los trastornos neurológicos detallados anteriormente. Más aún, desde la reducción del mencionado compuesto en las vacunas los casos de autismo en los países del primer mundo se siguen incrementando, descartando de esta forma la asociación de dicha enfermedad con la aplicación de las vacunas. Del mismo modo se ha demostrado que los niveles en sangre de etil mercurio en niños inmunizados nunca alcanzan niveles tóxicos en sangre.

Vacunas que poseen a la fecha Timerosal y están incluidas en el calendario oficial

  • La triple bacteriana –DPT- (tétanos-difteria-coqueluche)
  • Algunas marcas de vacuna Hepatitis B: (Heber Biovac)
  • BCG

La triple viral (sarampión-paperas-rubeola) no posee Timerosal

Los Laboratorios:
La industria farmacéutica y en especial los laboratorios dedicados a la fabricación de vacunas constituyen una de las más poderosas a nivel mundial. Invierten, investigan y producen vacunas, con importantes ganancias. No obstante ello requiere la aprobación de distintas sociedades y organismos internacionales. En especial laOrganización Mundial de la Salud y en nuestro país el Ministerio de Salud de la Nación, asesorada entre otros por el ANMAT y la Sociedad Argentina de Pediatría. Las vacunas así aprobadas son respaldadas por los años de investigación, la literatura médica que las avale y la experiencia en la aplicación de las mismas en otras regiones del mundo.

                                      vacuna neumococo

¿Muchas enfermedades han desaparecido sin vacunas?
Las enfermedades inmunoprevenibles, o sea, las que pueden ser prevenidas por vacunas son en la actualidad menos frecuentes justamente gracias a las inmunizaciones. El objetivo primordial de toda campaña de vacunación es proteger a la mayor cantidad de personas susceptibles, especialmente los niños. Cuanto mayor sea el número menos posibilidades habrá de brotes de la enfermedad.


rotavirus4En una población donde se vacuna a más del 99% de los niños será poco probable que el 1% que no se inmunice por distintos motivos se contagie, precisamente porque sus pares sí lo hicieron. De ahí el sentido comunitario y solidario de la vacunación. Los padres que no vacunan a sus niños cometen el error de pensar que no enferman porque la patología no existe o desapareció. Si siguen sanos es gracias a los niños vacunados. El problema es que al incrementarse la población no vacunada finalmente la enfermedad aparecerá, como sucedió recientemente con el sarampión en Estados Unidos y en otras partes del mundo. El problema se agrava cuando los niños no vacunados por estos motivos contagian a niños que no pueden ser inmunizados por sus enfermedades crónicas.

Cuando el rol del estado en políticas de salud se debilita, finalmente la prevención de enfermedades, como lo constituye la obligatoriedad en la aplicación de vacunas, también se reduce. Esto es la comprobación que las enfermedades no desaparecen por sí solas sino gracias a las vacunas. Otra prueba relativamente reciente de ello es la fantástica disminución de los transplantes hepáticos a partir de la introducción de la vacuna contra la hepatitis A al año de edad.
La «desaparición» de la poliomielitis en Argentina y en el resto de América como tantas otras enfermedades son logros inobjetables de las vacunas.
Se siguen investigando nuevas, se trata de lograr la mayor pureza en las composiciones, obtener la prevención con la menor cantidad de dosis, y reducir los efectos adversos de las mismas si las hubiera, pero no hay duda que la vacuna es nuestra aliada, no hay justificación para no aplicar vacunas por modas o estilos de vida.
La frase: «más vale prevenir que curar» sigue siendo su mayor respaldo.