La importancia de dormir bien

por | 29 agosto, 2022

A propósito de un estudio

LOS NIÑOS QUE NO DUERMEN LO SUFICIENTEsueño5

Septiembre 2022

Una investigación reciente realizada en los Estados Unidos está demostrando que los niños de entre 6 a 12 años de edad que duermen menos de 9 horas diarias pueden desarrollar dificultades en el aprendizaje relacionadas, según estudios por imágenes, con la reducción de materia gris en ciertas regiones del cerebro.

Desde hace muchísimo tiempo se conoce los efectos perjudiciales del dormir poco en niños y adultos. Sin embargo, las consecuencias estaban siempre relacionadas al cansancio o fatiga ocasionada por la falta de sueño, provocando errores tanto en el desempeño escolar como laboral. Pero, los resultados proporcionados por este estudio estarían evidenciando el efecto del sueño insuficiente en el desarrollo neurocognitivo durante las edades cercanas a la adolescencia.

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Para llegar a esta conclusión, los investigadores compararon imágenes computarizadas de cerebros de niños que solían dormir poco, (mucho menos de 9 horas diarias), con las de niños con tiempo de sueño adecuado. Como resultado de la comparación se encontraron, dentro del grupo que dormía poco, diferencias que fueron interpretadas como significativas en lo que respecta a la disminución de la materia gris en ciertas áreas del cerebro, responsables del control de la memoria, la atención y la inhibición, problemas que incluso manifestaban muchos de los niños incluidos en este grupo. Esto estaría implicando un hallazgo preocupante que sugeriría un daño a largo plazo para quienes no duermen lo suficiente. Aquí corresponde aclarar que la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño sugiere al menos 9 horas de sueño por día para niños de 6 a 12 años.

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Este es uno de los primeros trabajos que estarían demostrando el impacto potencial, en períodos prolongados de la falta de sueño, en el desarrollo neurológico y cognitivo de estos niños.

El estudio continuó con la comparación entre estos dos grupos de niños por dos años, manteniéndose las diferencias entre ambos.

Las conclusiones de esta investigación tienen además el valor de resaltar la intervención temprana para revertir el hábito de dormir poco, dado que probablemente durante la adolescencia los períodos de sueño suelan acortarse en todos los jóvenes, agravando aún más la situación de los que antes acostumbraban a dormir poco. El adolescente, por lo tanto, constituye un blanco especial de la falta de sueño acumulado, ya que el estudio y el incremento de la vida social nocturna lo obliga aún a dormir menos.

Hay varias determinantes que pueden influir en la duración del sueño de cada niño. Muchas de ellas son originadas por costumbres o el ritmo diario de las familias que incluyen motivos tan variados como el horario de las comidas, el trabajo, el clima, la zona, etc. Debido a ello, para el estudio aquí comentado, se constituyeron ambos grupos con características socioculturales similares para que los resultados fueran más confiables.

Little girl is playing on the tablet in secret from her parents at night under the blanket

Es importante aquí considerar también el uso excesivo de pantallas, incluyendo a ellas al televisor, las computadoras y los celulares, utilizados para redes sociales o juegos. Existe una recomendación de no superar la hora diaria en la utilización total de estos aparatos. Es frecuente el relato de padres que se levantan a medianoche descubriendo a alguno de sus niños jugando por Internet.

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Este estudio deberá continuarse para poder extraer conclusiones más definitivas. No obstante, ello, pone en evidencia que a menudo padres y educadores no le dan la importancia debida al sueño, dejándolo pasar por alto durante los días ocupados de la infancia, llenos de taras y actividades extracurriculares.

Se debe alentar a las familias a promover buenos hábitos de sueño en los hijos. Hacer que dormir lo suficiente sea una prioridad, seguir una rutina de sueño lo más regular posible, fomentar la actividad física durante horas del día, limitar como se dijo anteriormente el tiempo de pantalla y eliminar a las mismas una hora antes de acostarse.

Fuente:  Fan Nils Yang, Weizhen Xie, Ze Wang, et al.  The Lancet Child & Adolescent Health Effects of sleep duration on neurocognitive development in early adolescents in the USA: a propensity score matched, longitudinal, observational study

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