La fuerza y la actividad física

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Los niños y la actividad física

EL DESARROLLO DE LA FUERZA

Diciembre 2018

En muchas oportunidades los padres preguntan al médico sobre la actividad física que deben cumplir los niños. Si bien hay algunos chicos que practican deportes en forma regular, una gran cantidad de niños en cambio, atraídos por las pantallas y los juegos “on line” pasan largas horas interactuando con los mencionados aparatos.

La actividad deportiva de muchos depende casi exclusivamente de la “educación física” brindada en colegios y escuelas, alcanzando en la mayoría de los institutos no más de 2 horas semanales.

Las recomendaciones de la OMS al respecto están lejos de ser cumplidas. La mencionada organización sugiere que los niños y adolescentes deberían invertir, como mínimo, 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa, principalmente, aeróbicas, y realizar actividades de fortalecimiento muscular y óseo, al menos, 3 veces por semana.

Una forma de aprovechar la actividad física de niños y adolescentes en post de dichos objetivos es el denominado “entrenamiento para la fuerza”, un método de fuerza4acondicionamiento físico capaz de mejorar la capacidad del individuo para vencer  resistencias de distinto tipo. Por medio del mismo una persona trabaja en contra de una amplia gama de resistencias para mejorar la salud, la aptitud y el rendimiento físico y/o deportivo.

Si bien el nombre puede “asustar” el entrenamiento para la fuerza no implica incluir al niño en actividades que le signifiquen dificultades o agotamiento. Más aún, desde los primeros años en el ámbito familiar se debería comenzar a ejercitar y promover la fuerza. Esto significa que el uso de la fuerza en niños en desarrollo debe incluir los componentes del juego cotidiano. De esta forma y desde pequeños los niños mejorarían sus aptitudes físicas en relación al desarrollo de la motricidad. Un programa global de educación física a nivel nacional debería incluir la promoción de actividades que estimulen el desarrollo de la fuerza desde la primera infancia.

En entrenamiento de la fuerza no debe ser confundido con la preparación para un deporte de competición desde chiquitos. Es en cambio una forma de mejorar desde sus inicios la aptitud física, el desempeño motor y la salud de los niños.

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El método tiene distintas características en relación a la edad del niño y del ámbito en que se desarrolle la actividad. Obviamente  en los primeros años y en el hogar la misma será informal, por medio del juego y a cargo generalmente de los padres. Ejemplos de ello son la prehensión de objetos, la estimulación para la posición sentada, el gateo, la bipedestación y la caminata. Cada logro tiene una edad de aparición pero en cada uno de ellas intervienen una variedad de músculos que comienzan a fortalecer distintas partes del cuerpo. La estimulación para desarrollar dichas actividades logra ejercitar la fuerza desde muy pequeños.

Desde los 4 a los 8 años, en el ámbito preescolar y escolar,  no hay objetivos de entrenamiento específicos de la fuerza, no obstante la estimulación que puede recibir el niño le debe permitir la maduración correcta del componente “fuerza”  originando o desarrollando su construcción. Se recomiendan las actividades lúdicas especialmente de miembros superiores (lanzamientos, trepadoras, reptación, juegos de arrastre,etc.).

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Ya en niveles superiores, finalizando la escuela primaria y durante la adolescencia la prescripción y supervisión del entrenamiento de la fuerza debe realizarse en forma adecuada, por personal que cuente con una instrucción calificada, con el fin de disminuir los riesgos de lesiones. Se debe priorizar la importancia de la técnica correcta, la progresión gradual de los ejercicios y en forma complementaria y acorde al deporte que el niño quiera practicar.

Aunque no hay un requisito que indique la edad mínima para iniciarse en el entrenamiento de la fuerza, los niños deben estar mental y físicamente preparados para seguir las instrucciones de un entrenador y poseer niveles competentes de equilibrio y control postural. En general, si un niño está listo para participar en actividades deportivas (de 7 a 8 años), puede iniciarse en un programa de entrenamiento de la fuerza.

 Las formas de entrenamiento de la fuerza pueden incluir el uso del peso corporal, de máquinas, de pesos libres (barras y mancuernas), de bandas elásticas y de balones medicinales.

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Un programa adecuado para el desarrollo de la fuerza puede brindar beneficios para la salud y para el acondicionamiento físico de niños y adolescentes, provocando además en los jóvenes una mayor adhesión a las prácticas deportivas.

Desarrollar la fuerza brinda beneficios comprobados:

  • Aumenta la fuerza y la potencia de los músculos.
  • Aumenta la densidad mineral ósea.
  • Reduce el riesgo de lesiones en el deporte.
  • Mejora el desempeño de las habilidades motoras (saltar, lanzar, correr).
  • Mejora el rendimiento deportivo.
  • Mejora la composición corporal en niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad.
  • Incrementa la sensibilidad a la insulina en adolescentes con sobrepeso u obesidad.
  • Mejora el perfil lipídico en sangre.
  • Mejora la función cardiovascular.
  • Mejora la percepción de la imagen corporal e incrementa la confianza en sí mismo.
  • Genera bienestar psicosocial.
  • Mejora el rendimiento académico.
  • Genera mayor adherencia a la realización de actividad física de por vida.

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El entrenamiento de la fuerza es beneficioso también en el tratamiento de niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad, ya que mejora la composición corporal al disminuir el tejido adiposo a nivel central.

La finalidad de todo programa de entrenamiento en edades pediátricas debería ser el mantenimiento de la adherencia a la actividad física como estilo de vida. Para ello, es fundamental mejorar la fuerza y las habilidades motoras en edades  tempranas para evitar lesiones y frustraciones. Solo a través de las prácticas seguras, efectivas y divertidas, se podrá mejorar el estado físico, el rendimiento deportivo y la salud.

Fuente: Entrenamiento de la fuerza en niños y adolescentes: beneficios, riesgos y recomendaciones. Comité Nacional de medicina del deporte infanto-juvenil. Arch. Argent Pediatr 2018;116 Supl 5:S82-S91 / S82

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