Fiebre en el niño mayor

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fiebre mayor1VOLVIÓ DEL VIAJE Y SE ENFERMÓ

Marzo 2016

La fiebre es uno de los síntomas más frecuentes en guardias y consultorios. En los niños de corta edad suele ser un signo de alarma frente a la posibilidad de enfermedades infecciosas. Los niños mayores y en especial los adolescentes suelen tolerar mejor los cuadros febriles y generalmente los padres no suelen consultar en forma urgente por la aparición de la misma, más aun tratándose de niños previamente sanos, sin antecedentes patológicos importantes. No obstante ello, las preocupaciones comienzan a esta edad cuando la fiebre aparece a los pocos días del regreso de un viaje o incluso si ese síntoma continúa, prolongándose por varias jornadas sin llegar el médico a un diagnóstico concreto.

fiebre mayor4Los adolescentes comienzan a tener vacaciones alejados de sus padres, generalmente en compañía de amigos o compañeros de colegio. La fiebre siempre es motivo de preocupación, pero la que se inicia durante el viaje de regreso o a los pocos días del retorno agrega en el grupo familiar un punto más de incertidumbre, más aun cuando frente a la consulta el medico no puede diagnosticar enfermedad alguna durante el primer examen clínico.

Si la fiebre se acompaña de síntomas digestivos como diarrea o vómitos la primera pregunta-reclamo que surge en el grupo familiar es : – Qué habrá comido?! o – Qué habrá tomado?!. Evidentemente el viaje de adolescentes lleva a preguntarse sobre los hábitos alimentarios durante el período de vacaciones. Muchas veces los síntomas tienen relación con desarreglos en las comidas y los mismos suelen ir desapareciendo con reposo y la correspondiente dieta.

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Sin embargo hay algunas veces en que la preocupación aumenta. La fiebre, habiéndose iniciado en los días posteriores al retorno, persiste manteniéndose durante muchos días, con pocos o casi ningún síntoma acompañante. Evidentemente, tratándose de un niño sano hasta ese momento, sin antecedentes patológicos importantes, parece lógico pensar que el probable contagio de alguna enfermedad durante las vacaciones sea el origen de la temperatura. La fiebre de origen desconocido comienza a ser entonces una preocupación para la familia y también para el médico.

Si bien la aparición de fiebre sin un origen claro es bastante frecuente en la práctica diaria, la prolongación de la misma más allá de los 7 días sin otros síntomas importantes obliga generalmente a la realización de exámenes complementarios.

fiebre mayor5Se  confirma la presencia de fiebre cuando la temperatura axilar supera los 38ºC y es obtenida a distintas horas del día, a pesar de descensos provocados por los antifebriles administrados. Del mismo modo siempre debe ser tomada por un adulto. En algunas ocasiones el termómetro es manipulado intencionalmente. Es la llamada fiebre “ficticia o simulada” por parte del adolescente con el propósito de algún beneficio personal, como por ejemplo permitiéndole seguir de descanso luego de las vacaciones.

Pero fuera de esta última circunstancia es muy importante tener en claro un cierto número de tips que pueden ayudar para orientar al médico en su diagnóstico.

  • El antecedente del viaje reciente: Lugar hacia donde se realizó. Antecedentes de enfermedades epidémicas en esa zona. Es importante también conocer si alguno de los amigos con los que compartió las vacaciones estaban enfermos o presentaron los mismos síntomas.
  • Duración de la fiebre: Desde cuando se inició la fiebre
  • Síntomas acompañantes: Se debe prestar atención al estado general del niño, si presenta signos digestivos como vómitos o diarrea, dolores, color de la orina, apetito, dolor de cabeza, de articulaciones o huesos. Brotes en piel aunque hayan desaparecido al momento de la consulta.
  • Transgresiones alimentarias o conductas poco saludables durante las vacaciones: baños en aguas contaminadas, actividad sexual sin protección, ingestión de hierbas o frutas silvestres, drogas ilegales, etc.

 

En la mayoría de los casos la fiebre corresponde a cuadros leves de vías aéreas superiores y gastrointestinales de origen viral que no tardan en manifestar sus síntomas característicos. Generalmente aportan tranquilidad a la familia, dado que finalmente se encuentra un motivo para el incremento de la temperatura. Estos cuadros son autolimitados y por lo tanto todo finalmente volverá a la normalidad.

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Por el contrario, algunas veces, pasados los días,  se agregan otros síntomas como malestar general, falta de apetito o dolores inespecíficos. El examen clínico efectuado por el médico debe encontrar signos para sospechar alguna enfermedad que podrá o no tener relación con el viaje emprendido recientemente. La aparición de ganglios y el incremento en el tamaño del hígado y el bazo son datos a considerar.

Suelen solicitarse estudios complementarios, que podrán confirmar la sospecha y llegar finalmente a un diagnóstico.  Seguramente incluirán laboratorio de sangre, orina y/o placas radiográficas. Los análisis se irán haciendo más complejos en relación a los resultados de los primeros y a la evolución de la enfermedad. Obviamente una vez llegado a un diagnóstico se instituirá el tratamiento indicado.

La fiebre en el niño mayor nunca se debe subestimar. Más aún cuando la misma se prolonga, es persistente y provoca un deterioro progresivo en el estado general. El antecedente de un viaje reciente es importante pero no es el único a considerar.

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