La visión de nuestros chicos

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vision mad5LO QUE HAY QUE SABER

Abril 2005

Una de las consultas más frecuentes,generalmente durante el comienzo de las clases, están relacionadas con el control de la visión de los niños.

En realidad, uno de los controles que realiza el pediatra desde los primeros días de vida, es, primero, comprobar que el recién nacido pueda ver y luego,  evaluar el correcto desarrollo y maduración de la visión.

Por lo tanto son muy importantes los    antecedentes y los datos que nos acerquen los padres del niño.

Es importante saber que la primera causa de ceguera infantil la constituye la llamada “retinopatía del prematuro”.                 

Está producida por la agresión que ejerce el Oxígeno sobre la retina de los bebés que por su prematurez requirieron para su tratamiento el aporte del mencionado gas a altas concentraciones y por tiempos prolongados. Por lo tanto, en estos casos, el pediatra requerirá la intervención del oftalmólogo, quien por medio del fondo de ojo, generalmente al mes de vida, evaluará la presencia de la enfermedad y en caso positivo iniciará el tratamiento precoz para evitar que la visión se comprometa.   

La enfermedad de las retinas que suelen presentar los recién nacidos prematuros se denomina Retinopatía del prematuro.  Es la principal causa de ceguera en la infancia y es producida por una alteración en el desarrollo normal de los vasos de las retinas de ambos ojos. Esta anormalidad se ve favorecida cuando las retinas entran en contacto con porcentajes elevados de Oxígeno en el aire respirado, tal como sucede en los bebés prematuros expuestos frecuentemente al uso de respiradores por los problemas pulmonares propios de su temprana edad gestacional.

La enfermedad suele aparecer alrededor de la cuarta semana de vida y solo puede ser detectada por un oftalmólogo por medio de un fondo de ojo.

Dada la mayor incidencia en prematuros,es habitual en los servicios de Neonatología el control oftalmológico de estos niños durante la internación y/o luego del alta.

Cabe agregar que en la mayoría de los casos la enfermedad cura sin tratamiento y sin dejar secuelas. No obstante es importante diagnosticarla para observar su evolución y estar preparados para el tratamiento. El mismo, llegado el caso, se realiza por criocoagulación o fotocoagulación que intentarán “destruir” la retina formada en forma anómala. Siempre lo realiza un oftalmólogo de experiencia en el tratamiento de la enfermedad. Los resultados serán mejores cuanto más precoz sea la lesión.

Por lo tanto será importante el control oftalmológico preventivo. El mismo, que se puede ampliar a todos los niños, es aconsejable siempre al nacer, al año, a los tres años y al ingreso escolar