Las pantallas: tv, computadoras, celulares y tablets

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 ¿Interacciones a temprana edad?    

LAS PANTALLAS, LOS BEBÉS Y LOS  NIÑOS PEQUEÑOS

pantallas1Abril 2017

 

Las pantallas han invadido nuestras vidas. La televisión, las computadoras, los celulares y las tablets son los actuales medios de comunicación. Los menores de 18 años constituyen la población nativa digital, habiendo nacido y siendo criados en un entorno lleno de pantallas frente a las que han pasado seguramente más tiempo que en la escuela.  Si bien la televisión sigue siendo el medio predominante, las nuevas tecnologías son cada vez más populares. En Argentina, según la encuesta elaborada por el Indec en Julio 2015, el 98% de los hogares contaba con televisión y  más del 60% disponía al menos de una computadora con acceso a Internet. Los celulares están presentes en el 89,6% de las casas, habiendo en nuestro país 45 millones de teléfonos, alrededor de 1,17 celular/individuo.

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Si bien todas son pantallas, hay diferencias que deben ser tenidas en cuenta en relación a sus características y popularidad. La televisión es la pantalla que más tiempo sigue ocupando  la vida de los niños argentinos. Todas las casas cuentan con un televisor y más de la mitad tienen 2 aparatos. La computadora es la pantalla con más crecimiento en los últimos años. El celular, por su carácter portátil permite contar con su compañía durante las 24 hs. del día. Además de posibilitar la comunicación inmediata le agrega la ventaja de escuchar música, ver series y películas, navegar por Internet, generar y subir contenidos propios. El uso del celular no respeta clases sociales, a diferencia de la computadora, cuya presencia es  más frecuente en hogares de clases medias y altas.

La televisión, la computadora, el celular y la tableta son las pantallas más presentes en la vida cotidiana de los niños. Los mismos pasan aproximadamente 5 horas diarias con todos los medios.

pantallas 3El primer contacto de los niños con alguna pantalla ocurre cada vez a edades más precoces. Probablemente comience con la visualización de dibujitos en algún celular como forma de evitar el llanto frente a alguna situación traumática. Por otra parte, suele ser frecuente la consulta de padres acerca de la exposición de los bebés y niños pequeños a los distintos tipos de pantallas y sus probables efectos. Observan que les atrae la televisión encendida, que  suelen calmar su llanto con las imágenes de los celulares y que hasta intentan encender los mismos con sus deditos.

Si bien estas experiencias son frecuentes, el inicio de la interacción del niño con las pantallas no debería ocurrir antes de los 2 años de edad.

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El sistema nervioso de los niños evoluciona significativamente durante los primeros 3 años de edad, siendo importantes en el desarrollo los estímulos que reciban durante ese período. El niño madura gracias a las experiencias que le aportan las personas y los objetos que le rodean. Así, tocar superficies, hacer rodar una pelota, manipular juguetes, escuchar palabras y ver personas, especialmente  sus padres, deben ser las principales actividades de un niño a estas edades. Un televisor  encendido no puede ser nunca el único estímulo que reciba un bebé durante muchas horas al día.

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Además, las imágenes en las pantallas difieren de las del mundo real aunque los adultos estén acostumbrados a verlas. La imagen tridimensional del objeto real se convierte en plano en la pantalla a pesar de la tecnología. De esta forma el niño no puede tocar, llevar a la boca o agarrar un objeto visto en la pantalla. El niño pequeño puede mirar fijamente los objetos brillantes que se representan pero es incapaz a esta edad de entender el significado de las imágenes. El cerebro requiere aproximadamente 2 años en su desarrollo para  reconocer los símbolos de la pantalla  y poder transferirlos al mundo real. Los niños menores de esta edad aprenden mejor de las experiencias en este último. Más aún, hay evidencias que sugieren efectos negativos de las pantallas durante estas tempranas edades, especialmente en el desarrollo del lenguaje, las habilidades de lectura y la memoria.

pantallas2Mientras un niño tan pequeño mira televisión o el brillo de una pantalla pierde la oportunidad de interactuar con el mundo que le rodea. Las expresiones faciales, el tono de voz y el lenguaje corporal que puede captar, especialmente de los padres, se detiene durante la exposición a alguna pantalla. Cuanto menos escuche hablar a sus padres, menos palabras aprenderá y probablemente más tarde desarrollará su lenguaje.

El niño preescolar entre los 3 y 4 años puede sacar más provecho de las pantallas, siempre y cuando tengan el debido acompañamiento de sus padres. Algunos programas de TV bien diseñados pueden  ser útiles para la enseñanza y la sana recreación. No obstante, el tiempo en pantalla mayor a 2 horas por día en menores de 5 años puede asociarse a conductas agresivas y problemas en el sueño. La misma recomendación se dirige hacia las computadoras y las tablets.

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Como idea general se deben considerar ciertas reglas para la introducción del niño a las pantallas durante estas edades.

  • Límite de tiempo: No debe superar las 2 horas diarias. Siempre tener en cuenta que mira TV o usar la tablet puede desplazar otras actividades saludables como leer o jugar al aire libre desarrollando habilidades motrices o intelectuales.
  • No dejar a los niños solos frente a las pantallas: Se aprende más en compañía de mamá y papá que solos. Desde pequeños no instalar televisores ni pantallas en sus dormitorios. Tampoco acostumbrarlos a mirar TV mientras se come.
  • Promover el uso de aplicaciones que le permitan al niño interactuar con el dispositivo. La computadora o la tablet, a diferencia del televisor, pueden permitir y jerarquizar distintas actividades del niño.
  • Elegir juegos adecuados para los niños antes de instalarlos.

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Características:

  • Interactividad: El juego debe provocar reacciones en el niño basado en acciones que el mismo niño tomó.
  • Adaptabilidad: El juego se debe comportar en forma diferente en relación a las características y preferencias del niño.
  • Progresividad: El juego debe incrementar su complejidad en la medida que el niño comprenda la estrategia del mismo.
  • Atención conjunta: Permite que niños y adultos puedan interactuar entre sí.
  • Tridimensionalidad: Que el niño pueda jugar a través del espacio por medio de sus manos.

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Finalmente es importante comenzar desde edad temprana a desarrollar buenos hábitos.

Evitar o retrasar lo máximo posible la presencia de dispositivos conectados en la habitación de los niños. Tampoco es saludable la inclusión de alguna pantalla sobre la mesa para que el niño se alimente.

Promover el ejercicio físico tempranamente y frecuentemente. Las pantallas condicionan siempre al sedentarismo, asociado a obesidad en edades posteriores.

Educar con el ejemplo. El tiempo de pantalla de los adultos va de la mano con el tiempo y el uso precoz de pantalla de los niños.

Fuente: Goldfarb G. «Bebés, niños, adolescentes y pantallas». PRONAP 2016. Sociedad Argentina de Pediatría. 2016

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