Los pies del recién nacido

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Deformidades en los pies

METARSO VARO Y PIE EQUINO VAROpie talo6

Junio 2019

Los pies de los recién nacidos pueden provocar la primera consulta al neonatólogo y posteriormente al pediatra. En efecto, hay algunos bebés que nacen con deformidades en uno o ambos pies que si bien no lo afectarán en lo inmediato deberán solucionarse antes de que el niño comience a deambular.

La posición de los mismos con respecto a las piernas determina el tipo de deformidad, su grado y en relación a ambos el tratamiento a realizarse.

pie talo1La mayoría de las veces el fenómeno es secundario a la posición que ocupaban los pies dentro del útero materno, especialmente en niños que nacen en posición pelviana o fetos grandes. Son pies estructuralmente normales que adoptaron la mencionada posición por la situación que encontraron dentro del útero. Es más frecuente en niños nacidos en posición pelviana, fetos grandes y gemelares. Por medio de simples maniobras el pie puede ser llevado a su orientación normal a pesar que retome la posición anómala cuando se lo libere.

Se denomina metatarso varo al pie que generalmente por los motivos relatados, se encuentra orientado hacia el centro o la línea media del cuerpo.

pie talo7Si bien la resolución suele ser simple, por medio de masajes kinésicos fortaleciendo los tendones sobre el lado  afectado, el cuadro obliga a descartar siempre otra deformación osteoarticular importante como la luxación congénita de caderas que se originaría por el mismo mecanismo, especialmente en niñas nacidas en posición pelviana.

Afortunadamente en forma menos frecuente, en 1 de  cada mil niños aproximadamente, se presenta el llamado pie equino varo, el 50% de los casos bilateral, siendo más frecuente en niños que en niñas.

Estos casos constituyen una deformidad congénita del pie que aparece en punta y con la planta girada hacia adentro.

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Esta deformidad , también denominada pie zambo, tendría un origen distinto a la referida anteriormente, presentando una alteración estructural que impediría la resolución manual de la misma. Los estudios al microscopio de los tejidos muestran que los tendones de la cara posterior e interna de la pierna son mucho más densos, con más células y menos tejido elástico que los tejidos normales. Dichas anomalías provocarían un crecimiento anómalo de los mismos desencadenando una deformidad progresiva  a lo largo del embarazo.

La resultante de tal proceso es una disposición anormal de los huesos que forman el pie, llevando muchas veces a una importante deformidad.  Los ligamentos  y músculos están demasiado tensos para permitir una correcta colocación de esos huesos con una simple manipulación.

Otras teorías hablan de una causa genética o familiar, de una causa mecánica, por falta de espacio para la formación del feto durante el embarazo, o bien de una detención precoz en el crecimiento del pie que hace que sus huesos no lleguen a ocupar su posición y forma correcta.

El tratamiento se hace indispensable para permitir una correcta deambulación futura. Cuanto antes se inicie mejores resultados tendrá. Se cuenta como aliado la plasticidad y la capacidad de remodelación de los huesos a temprana edad. La técnica consiste en colocar progresivamente yesos que irán corrigiendo la deformidad, llegando finalmente a obtener un pie prácticamente normal.

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Una vez resuelta la anomalía suelen colocarse férulas que impiden en forma temporal que los pies tiendan a adoptar la posición anterior a la corrección.

En niños con más edad generalmente se decide la solución quirúrgica que consiste en la liberación de las estructuras que mantienen la deformidad del pie.

Fuente: García Fontecha C.G. “Pie equino varo congénito”. Traumatología infantil. 2013.

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