El sistema inmunológico

By | 26 mayo, 2021
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Nuestras defensas frente a las infecciones

COVID 19 Y ANTICUERPOSanticuerpos1

JUNIO 2021

La pandemia por Coronavirus ha generado tanto en pacientes como en médicos múltiples interrogantes acerca de las defensas del organismo frente a la llegada de cualquier agente patógeno.

Todas las personas tenemos una inmunidad innata, con la que todos nacemos, constituida por los glóbulos blancos y, dentro de ellos, distintos grupos con funciones específicas. Entre ellos los neutrófilos, células asesinas naturales, monocitos y macrófagos, estos últimos a cargo de fagocitar al agente extraño luego de ser atacado por las demás. Todas ellas constituyen la primera línea de defensa, produciendo inflamación de la parte del cuerpo involucrada y que a veces puede ser suficiente en relación a las características del agresor y de su número. Además, sirven para estimular a modo de aviso a las defensas más específicas.

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Estas últimas están constituidas en primer lugar por células que tienen por función buscar aquellas extrañas al organismo y dar aviso a los ganglios linfáticos donde se encuentran los linfocitos denominados “T”, otro grupo de glóbulos blancos, que tienen la característica de poder eliminar a las células que poseen un virus dentro de su superficie. Del mismo modo, otra estirpe de linfocitos, denominados B, comienzan a generar anticuerpos contra el agente invasor. Por último, los linfocitos “T” generan memoria, es decir, producen un repertorio de células que circulan por la sangre a la espera de volver a encontrarse con el microorganismo.

A partir de estos conceptos se distinguen dos tipos de defensas específicas contra cualquier enfermedad infecciosa. Una de ellas mediada por los anticuerpos que pueden ser cuantificados mediante análisis. La otra conducida por los linfocitos “T”, cuya memoria será fundamental en caso que el invasor vuelva a presentarse. Hay una diferencia fundamental entre los dos tipos de defensas. Mientras los anticuerpos neutralizan a virus y bacterias cuando están fuera de las células del organismo, los linfocitos T pueden matar a la célula que posee el virus dentro de su superficie. Ambos mecanismos se complementan para nuestro beneficio.

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Tanto la enfermedad por Covid 19 como las vacunas para prevenirla provocan la generación de anticuerpos y el desarrollo de linfocitos T específicos contra el virus. No obstante ello, cada persona tiene su sistema inmune programado para dar respuesta con determinada magnitud y eficacia.

Por todo lo hasta acá comentado, las defensas que uno posee contra una enfermedad y en especial contra el Coronavirus, no sólo dependen de la cantidad de anticuerpos que se generen, inmunidad humoral, sino también de la inmunidad denominada “celular” dependiente de los linfocitos T.

La producción de anticuerpos y su cantidad volcada a la sangre son generalmente objeto de cuantificación por medio de análisis de laboratorio que suelen solicitarse a mendo. En general hay un valor de base establecido que determina si   una persona posee las defensas suficientes para defenderse de la infección. Sin embargo, dicha medición deja de lado a la inmunidad celular o mediada por linfocitos T y su capacidad de memoria y reproducción frente a la llegada del microorganismo.

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Durante estos últimos meses, con la vacunación más frecuente contra la enfermedad por Covid 19, la solicitud de anticuerpos contra la misma se ha convertido en una práctica bastante común. Luego de un lapso de tiempo a partir de la aplicación de la vacuna se pueden obtener en sangre los anticuerpos generados por la misma. No obstante, como se dijo anteriormente esta información es parcial dado que sólo es una foto de la situación de las defensas en ese momento, nada informa por cuánto tiempo durarán y lo más importante aún, no tiene en cuenta la inmunidad celular y su memoria.

A la fecha se están desarrollando plataformas específicas para poder cuantificar a esta última, operación mucho más compleja que la realizada actualmente para medir anticuerpos.

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Por todo lo expuesto, no sería aconsejable, a pesar de la comprensible ansiedad, la valoración de anticuerpos, en especial contra el Coronavirus luego de la inmunización. Las defensas, como vimos, no sólo dependen de la mayor o menor cantidad de anticuerpos que se hayan generado en el momento de la “fotografía”, sino también en la evolución de los mismos y sobre todo en la inmunidad celular con su respectiva memoria.

Fuente: Rabinovich G. ¿Sirve medir anticuerpos después de vacunarse para evaluar la protección?. Reportaje efectuado por Concina N. para TELAM. 2021

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