La dificultad respiratoria y la bronquiolitis

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dificultad respiratoria2CUANDO AL BEBÉ LE CUESTA RESPIRAR

Mayo 2007

Cuando un bebé se esfuerza para poder hacer ingresar aire a sus pulmones acelera sus movimientos respiratorios y pone a funcionar músculos respiratorios accesorios. La observación de estas modificaciones nos permiten afirmar que el niño presenta dificultad respiratoria. Es importante dicho concepto ya que la dificultad respiratoria puede ser observada e informada no sólo  por el médico o la enfermera, sino también por los padres que, encontrándose junto al niño, podrán evaluar el compromiso del bebé, observar la evolución de la enfermedad y por lo tanto decidir la consulta oportuna al facultativo. Entre los músculos accesorios en funcionamiento durante la dificultad respiratoria es importante el papel del diafragma. Dicho músculo separa el tórax del abdomen y al incrementar su utilización hace que el abdomen se retraiga o se “achate” para facilitar el ingreso de más aire. Lo mismo ocurre con los músculos que se encuentran entre las costillas y experimentan continuas retracciones en cada movimiento respiratorio. La bronquiolitis produce en forma muy frecuente dificultad respiratoria y la detección temprana de sus signos permitirá un mejor pronóstico.

La bronquiolitis es una enfermedad que afecta principalmente a niños entre los 2 meses y 4 años de vida, con un pico de incidencia entre los 6 meses y los 2 años. Produce distintos grados de dificultad respiratoria que pueden llevar en algunos casos a la insuficiencia respiratoria con el consiguiente riesgo de muerte para el bebé.

El término bronquiolitis proviene de la inflamación de la última parte del árbol respiratorio, los bronquios más pequeños, llamados bronquiolos. Esa inflamación produce obstrucción de los mismos, dificultando el paso del aire y la consecuente oxigenación  de la sangre. El niño se esfuerza para hacer ingresar más aire a los pulmones, aumentando la frecuencia de los movimientos y utilizando músculos accesorios para seguir respirando. También tiene dificultad para expulsar el aire, por la misma obstrucción. Es por ello que aparecen los silbidos, algunas veces audibles por los mismos padres.

La bronquiolitis es causada  por un virus llamado “sincicial respiratorio” También puede producirla el adenovirus, el virus de la influenza y otros menos frecuentes. Por ser de etiología viral su resolución no depende de la administración de antibióticos, salvo que hubiera complicaciones. Es importante saber que muchos de estos virus son los causantes de estados gripales o catarros en niños mayores o adultos originando el contagio a los bebés, facilitándose aún más en ambientes poco ventilados, muy concurridos y en los que se fuma..

¿SE PUEDE PREVENIR  LA    BRONQUIOLITIS?

La bronquiolitis es una enfermedad estacional que ocurre principalmente durante la segunda mitad del otoño y todo el invierno. Durante ese período la presencia en el ambiente de virus es importante y hace difícil tomar medidas efectivas para la prevención. No obstante algunos consejos pueden disminuir la frecuencia de casos y en otras oportunidades atenuar la gravedad de la enfermedad o mejorar su pronóstico.

Está demostrado que los niños que toman en forma exclusiva pecho materno sufren con menor frecuencia bronquiolitis, aun así, habiéndose contagiado, la enfermedad tiene menos gravedad y por lo tanto son menos frecuentes las complicaciones e internaciones.

Será importante no exponer al niño pequeño a  cambios bruscos de temperatura, sobre todo en salidas durante días o noches de intenso frío.

Las guarderías son un sitio propicio para la propagación del virus. La higiene, el lavado de manos frecuente son armas importantes para la prevención efectiva. Los niños más grandes y adultos que se encuentren resfriados o engripados no deben estar en contacto con bebés muy pequeños. La concurrencia a sitios con mucha gente facilita los contagios. La polución ambiental y en forma principal el humo del cigarrillo deben ser evitados.

Los niños con cardiopatías congénitas  con trastornos en la inmunidad o con patologías respiratorias previas serán los más gravemente afectados en caso de enfermar y merecen la mayor prevención y atención.