La radiación solar

By | 26 diciembre, 2022
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Sol y verano

LOS PROTECTORES SOLARESQUEMADURA SOL 4

Enero 2023

La luz solar tiene un espectro de radiaciones compuesta por los rayos UVC, UVB y UVA.

Los UVC son los más dañinos para los seres vivos, pero son bloqueados por la capa de ozono de la atmósfera. Los UVB son parcialmente filtrados por la misma y son los responsables del enrojecimiento de la piel y del cáncer de piel no relacionado con el melanoma. Colaboran además con la formación de la vitamina D.

Las dos primeras décadas de la vida son las más sensibles a sus efectos dado que suelen ser las épocas de mayor exposición solar. Hoy se sabe que el daño generado es irreversible y acumulativo y varios estudios han demostrado la relación entre quemaduras durante la primera infancia y el riesgo de melanoma durante la vida adulta.

Innumerables recomendaciones son dirigidas a evitar la exposición directa de la piel a la luz solar, desde el uso de ropa adecuada hasta la utilización de productos físicos y/o químicos que filtren los rayos actuando como barrera protectora.

Los protectores solares: 

Son productos que, colocados sobre la piel, protegen de las radiaciones solares. A pesar de considerarse productos cosméticos deben cumplir requisitos de rotulado donde se indique especialmente el factor de protección solar, identificado con las siglas “SPF” o “FPS” y si la cobertura incluye tanto a los rayos UVA como a los UVB. Del mismo modo debe poseer clara la fecha de vencimiento del producto.

Los protectores solares pueden ser físicos o químicos y pueden presentarse en forma líquida o sólida. Los que actúan en forma física, compuestos por Óxido de Zinc y dióxido de titanio protegen la piel generando una película sobre la misma, reflejando y absorbiendo los rayos solares e impidiendo el ingreso de las radiaciones. Se los considera los más eficaces e inocuos, especialmente en niños pequeños.

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Los químicos, más frecuentes en el mercado, a diferencia de los primeros penetran en la piel, absorben la energía lumínica y la transforman en radiación térmica que no es dañina en la piel.

Para que puedan cumplir su función en forma correcta deben ser aplicados en forma amplia sobre la piel, siendo la cantidad adecuada para cubrir el cuerpo aquella que llene en forma completa la palma de una mano.

La duración de su efecto es de aproximadamente de 2 horas para los protectores comunes y de 40 a 80 minutos para los que son resistentes al agua. Cumplidos estos períodos de tiempo los productos deben ser renovados. Lamentablemente el costo elevado de los mismos suele favorecer la utilización más espaciada de los protectores, especialmente en jornadas prolongadas de sol y playa.

La exposición solar durante la infancia es mucho mayor que en otras épocas de la vida lo que constituye un período crítico para generar daño acumulativo que pueda manifestarse como envejecimiento de la piel y cáncer en etapas adultas.

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Se recomienda mantener a los niños pequeños fuera de la acción directa del sol, ropa larga y liviana cubriendo las superficies expuestas, sombreros de alas, en lo posible anteojos de sol, permaneciendo en lo posible a la sombra, especialmente en los horarios entre las 10.00 y las 16.00 hs. Jamás exponer a niños menores de un año al sol directo. Protegerlos en forma permanente con ropa adecuada y sombra natural o generada por sombrillas. A partir de los 6 meses de vida se pueden usar protectores solares para situaciones en las que los más pequeños puedan quedar expuestos al sol en forma ocasional.

Fuente: Mazas C. “Cuidados y protección de la piel infantil”. Noticias Metropolitanas. Sociedad Argentina de Pediatría. 2022.

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