DESAFÍOS IMPENSADOS
No estar vacunado tiene sus consecuencias
Abril 2018
La mayoría de las enfermedades infectocontagiosas no desaparecen porque el destino lo quiera. Las vacunas han sido en casi todas ellas el escudo salvador para que muchos niños no enfermen, sufran secuelas o mueran. Cumplir con el calendario de vacunas es un acto que nos valoriza individual y colectivamente. No sólo se protege uno mismo y su grupo familiar, también está previniendo la enfermedad en la comunidad dado que evitamos que la misma se disemine a otras personas y a otras regiones.
El sarampión, una enfermedad que puede ser controlada en forma total gracias a la vacuna sigue provocando brotes en muchas partes del mundo. Llamativamente muchos países del llamado primer mundo encabezan la lista de casos notificados. Evidentemente pertenecer a un país desarrollado no garantiza inmunidad si no se aplica la vacuna. Tampoco el nivel cultural o el escalón social en que uno se encuentre. Evidentemente una falsa seguridad sumada a las campañas “antivacunas” ha provocado que el sarampión vuelva a provocar muertes especialmente entre los más pequeños.
La Región de las Américas había sido la primera del mundo en ser declarada libre de sarampión en 2016. En la Argentina no se registran casos autóctonos de la enfermedad desde el año 2000.
Sin embargo en 2017 cuatro países de nuestro continente notificaron casos confirmados de sarampión, entre ellos Brasil, Canadá, Estados Unidos y Colombia. Europa durante el año pasado cuadruplicó el número de casos respecto a 2016 gracias a las campañas en contra de las vacunas. 21315 casos hablan a las claras de que el virus no desapareció del planeta.
Nuestro país está en riesgo de reintroducción de la enfermedad. Si bien a la fecha no hay casos autóctonos, el sarampión ha llegado por viajeros provenientes especialmente de Europa que arribaron incubando o cursando la enfermedad. Esto ha motivado que el Ministerio de Salud de la Nación emita un alerta epidemiológico para reforzar la protección contra el sarampión cuyo pilar es el cumplimiento de la vacunación obligatoria. Se recuerda que la inmunización contra el mismo está contenida en la vacuna triple viral que protege además contra la rubeola y las paperas. Corresponde aplicarlas al año y a los 5 años de edad. Las 2 dosis proveen protección completa para el resto de la vida.
Otro amenaza lo constituye el brote de fiebre amarilla en Brasil. Durante el verano que recién finaliza se aconsejó la aplicación de la vacuna a los turistas que tenían ese destino y no poseían contraindicación. Lamentablemente no todos lo hicieron y lamentablemente ya tenemos fallecidos por esta enfermedad.
Volver a hablar de sarampión y de fiebre amarilla nos retrotrae a épocas que se creían superadas. En el caso de la primera muchos pensaron que la enfermedad era invento de los laboratorios y decidieron no vacunar, la segunda transmitida por el mosquito Aedes Aegypti posee una vacuna efectiva para su prevención. Sin embargo muchas personas que concurrieron al país vecino no decidieron vacunarse. Tres fallecidos por la enfermedad habla a las claras de la gravedad de la enfermedad.
Uno de los avances más importantes en la prevención de enfermedades durante los últimos tiempos lo constituyen las vacunas. Tratemos de no olvidarlo. Tratemos de no volver al pasado.
