Pecho, sólo pecho

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pechoinmunidad2LO ÚNICO QUE TOMA EL BEBÉ HASTA LOS 6 MESES DE VIDA

 

 

Agosto 2011

La leche materna es ampliamente reconocida como el medio nutricional y vincular por excelencia para el lactante y el niño pequeño. En realidad es un tejido”vivo” ya que, además de ser un alimento específico, posee múltiples factores generales y específicos contra organismos potencialmente agresores: antivirales, antibacterianos, antiparasitarios, sustancias con propiedades para modular las defensas contra los gérmenes, glóbulos blancos, (leucocitos), en una concentración de aproximadamente 4.000 celulas por ml.

Un bebé no amamantado presenta 18 veces más riesgo de padecer diarrea; 4 veces más riesgo de morir por neumonía; 3 veces mas riesgo de sufrir otitis, 4 a 16 veces más riesgo de padecer meningitis por hemophilus influenzae. También posee más posibilidades de presentar enfermedades como asma, alergias, y enfermedades autoinmunes. Además, más adelante, tendrá más posiblidades de sufrir diabetes, enfermedad celíaca, leucemia, rechazo a transplantes y sindrome de muerte súbita, etc.


pecho a demanda 4La lactancia materna estimula la relación madre-hijo, facilita el apego y la crianza. Mejora los niveles de desarrollo cognitivo del lactante.
En la madre, dar pecho mejora la anemia puerperal, reduce la depresión puerperal, la defenderá de la osteoporosis en la edad adulta y tendrá menor incidencia el cáncer de ovario y de mamas.
La succión es observada dentro del útero materno a partir de las 24 semanas de gestación. Se coordina con la deglución desde la semana 32 y con la respiración desde la semana 34. Sin embargo, los prematuros logran una coordinación más precoz colocados en contacto piel con piel con su madre .

La habilidad para la succión puede en algunos bebés de término no estar totalmente desarrollada al nacer y puede estar condicionada por drogas recibidas por la madre durante el parto. No obstante, la gran mayoría de los bebés, utilizando el reflejo de búsqueda que se activa cuando el pezón toca su rostro, comienzan a succionar vigorosamente. Esa primera mamada es crítica ya que graba una impronta del patrón de succión que seguirá el niño con los senos de su madre. Es por ello que se debe poner el bebé al pecho desde el mismo momento del nacimiento, siempre y cuando las condiciones de salud del mismo y de su madre lo permitan y administrárselo a demanda. Es orientador sugerir un período entre 2 y 4 hs entre mamadas, especialmente durante el primer trimestre de la vida, aclarando la posibilidad de irregularidad en el lapso requerido durante distintos momentos del día. Es aconsejable la “lactancia según mutuo requerimiento”, o sea, cuando el bebé reclama ser alimentado o la madre siente turgencia y requiere vaciamiento de los pechos. Para mantener la producción láctea es conveniente que se vacíen los dos pechos en cada oportunidad. No obstante puede suceder que el niño se duerma con la toma del primer pecho, debiéndose algunas veces completar el vaciamiento del segundo con extraccion manual. El corto descanso con que los bebés suelen terminar la succión del primer pecho es frecuentemente interpretado por las madres como el fin de la mamada. Muchas veces el bebé necesita retomar la succión luego de unos minutos.


el-pecho-maternoMuchos bebés son destetados sin indicación médica alguna. Muchas veces en los mismos sanatorios se ofrecen biberones, interfiriendo y compitiendo con el pecho, iniciando un círculo vicioso en la medida que la mamadera comienza a ser un “refuerzo” del pecho y termina lamentablemente ocupando su lugar. Cuanto menos se ofrece la teta, menos secreción láctea hay, lo que explica el final de la historia. Por otra parte dar el

pecho es un compromiso de salud y de
amor con el bebé.

Si la mamá está convencida que es lo mejor y “es la dueña de la fábrica” es difícil entender por qué deja de dárselo.

Durante los primeros de vida, la secreción de las mamas está constituida por el calostro. Generalmente no es muy abundante pero es importante ya que se transfieren defensas para el bebé. Es normal que el niño descienda de peso en la primera semana, también que llore y que reclame el pecho. No se lo debe confundir acercándole biberones o chupetes, menos aún líquidos azucarados.
No existe la leche de fórmula comercializada bajo el nombre de “maternizada”. La única leche maternizada es la leche de madre con todas sus características nutritivas e inmunológicas. No hay leche fuída o en polvo que se le pueda asemejar, a pesar de la industrialización que finalmente se hace a la leche de vaca.
La lactancia materna lamentablemente también desciende cuando la madre vuelve al trabajo. Si el trabajo es formal hay leyes que protegen el mantenimiento del pecho, regulando los horarios respectivos. Además hay métodos para conservar extraer y almacenar la leche, para que pueda ser administrada por algún familiar en el período de ausencia de la madre.
Otro descenso en la adhesión a la lactancia materna se da entre el cuarto y sexto mes, debido a la incorporación temprana e inadecuada de alimentos semisólidos u otras leches o productos derivados. No se debe indicar otra cosa que no sea el pecho materno antes de los 6 meses. Uno de los motivos es que hasta esa edad y aún más, la leche materna reúne todos los atributos para cubrir las necesidades energéticas del niño. El otro es que un intestino inmaduro puede permitir el ingreso de moléculas proteicas muy grandes, provocando más adelante reacciones inmunológicas que desemboquen en enfermedades importantes: enfermedad celíaca, diabetes, etc. Aquí se deberá recordar el efecto inmunomodulador de la leche de madre desde el momento del nacimiento.

Así es la leche de madre, la mejor, insustituible. Aunque gratis, no tiene precio.

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