El coronavirus y los controles de salud

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Agendas, turnos y controles cancelados

coronavirus6LO QUE LA PANDEMIA VA DEJANDO EN EL CAMINO

JULIO 2020

El Coronavirus ha dejado a su paso hasta la fecha casi 10 millones de infectados  y ha producido la muerte a casi 500 mil personas en todo el mundo. Todos hemos debido cambiar nuestros hábitos, nuestra forma de relacionarnos con la gente, nuestra vida en general.

Las restricciones a las salidas en particular  no sólo afectaron las reuniones y los momentos de recreación o deporte al aire libre. Todo lo planificado para el año en curso quedó totalmente postergado y  probablemente la falta de planes a futuro constituya lo que más perturba y hostiga.

La gente, inmersa en la preocupación debió sacar de las agendas todo lo que no fuera de suma necesidad, un poco por miedo a salir, otras veces por restricciones impuestas a distintos servicios, o en todos los casos para evitar el contagio.

Hablar de salud en estos tiempos equivale a hablar sólo de coronavirus y el público en general “devora” a diario las noticias que van llegando en cuanto a infectados y muertes en todo el mundo.

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Así como la actividad industrial y  comercial  decayó en forma general, el estado de salud de la población también acompaña estos retrocesos, independientemente de la agresión física directa producida por el Covid 19.

Así como el trabajador se quedó sin empleo y la actividad en general paralizada, los controles de salud se redujeron en forma significativa durante estos últimos meses. Pacientes y profesionales inmersos en la pandemia debieron cancelar visitas y agendas en forma respectiva.

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Los lactantes dejaron de controlarse mensualmente en la mayoría de los casos, tanto en el sistema público como en el privado, trayendo aparejado un retraso en la indicación y aplicación de las vacunas correspondientes. Las embarazadas tuvieron problemas para cumplir  con las visitas obstétricas. El adolescente, habitualmente remiso a concurrir a consultorios, tuvo en la pandemia una justificación aún mayor para su ausencia. La población adulta también debió, en el mejor de los casos, espaciar sus visitas médicas, siendo perjudicados en forma especial los enfermos crónicos que necesitan al menos conseguir la receta que les permita continuar un tratamiento prolongado o realizar un estudio especializado. Si a todos estos casos se suman los que debieron permanecer aislados por enfermar con Covid o por ser contacto de alguno de ellos, comprenderemos que una gran cantidad de personas debió dejar de lado durante este tiempo sus visitas periódicas al profesional de cabecera o al especialista recomendado o a los controles programados.

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Como solución paliativa surgieron con fuerza las “teleconsultas” o el “call doctor” publicitadas especialmente por las empresas de medicina que, si bien facilitan las solicitudes de estudios  o recetas, de ninguna manera pueden reemplazar a la entrevista  personal.

No es casualidad que los problemas cardiovasculares agudos, las diabetes descompensadas y los cuadros asmáticos severos se estén acentuando en las guardias comparados con los de años anteriores, sumando pacientes a la ocupación de camas originada por la pandemia. Tampoco es fortuito que muchos carnets de vacunas no terminarán completándose durante este año.

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La pandemia con todas sus calamidades también está dejando enseñanzas que van más allá de una eficiente organización de los sistemas de salud.

Nunca antes ha sido más necesario para la población tener un acceso rápido y continuado a sus profesionales. Nunca ha sido más valioso saber que esos profesionales pueden seguir estando presentes para resolver dudas, molestias o temores.

Nunca hubo tanta necesidad de no olvidar  los problemas de salud de las personas que tienen COVID-19 y también de los que no lo tienen y deben ser atendidas por controles de salud o por encontrarse enfermas, más aún cuando hay gente que entre el temor al contagio, la pérdida del trabajo, las restricciones en el transporte y la falta de cobertura social abandonan tratamientos o dejan para más adelante controles o estudios que pueden ser impostergables.

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