El juego no es sólo un juego
JUGAR ES UN DERECHO
Marzo 2022
Es difícil ver a un juguete alejado de la atenciòn de un niño, dado que el juego ocupa un lugar fundamental durante toda la infancia. No importa la época ni las circunstancias geográficas, étnicas o económicas, de alguna manera un niño o una niña son niños/as porque juegan. Si por ellos fueran jugarían todo el tiempo.
Definir qué es el juego y qué es jugar puede ser bastante complicado. Es difícil definir una actividad que realizan todos los seres humanos sin importar las épocas ni los objetos que utilizan para llevarlo a cabo. El jugar constituye un proceso que necesita de ciertas condiciones para realizarse. Si un niño no juega, algo importante puede estar pasando orgánica o emocionalmente que interfiere en su realización.

En determinadas circunstancias, (pobreza, vulnerabilidad social, discapacidades), se suele percibir al juego como un privilegio cuando en realidad es un derecho que les corresponde a todos los niños, refrendado por la Convención Universal sobre los Derechos del Niño.
Los bebés no comienzan a jugar solos en forma autónoma. Necesitan de alguien para jugar con y como el bebé. Ese “alguien” suele ser en principio la mamá, quien le aporta la confianza y seguridad necesaria para que el juego en sus inicios constituya una experiencia agradable, con vínculos estables, seguros y amorosos. De esta forma, el bebé no juega, “le juegan”. Requiere de un adulto para que inicie y sostenga la escena del juego. Son precursores del juego el bebé que sigue chupando la teta a pesar de haberse saciado, el “ajó”, el sonajero y tantos otros. El adulto, en todos ellos, se ofrece como objeto para jugar con sólo mirarlo, gesticularle, hablarle o sostenerlo en brazos.

Más adelante, el bebé comienza a jugar solo por pequeños períodos de tiempo. Puede utilizar su propio cuerpo o distinta clase de objetos. Se entretiene manipulándolos, chupando o sacudiéndolos.
A partir de los 2 años los niños suelen jugar “en paralelo”. En este período, si bien varios niños pueden compartir el mismo espacio, cada uno juega a su juego. Nadie comparte el juguete ni el juego . Sin embargo pueden modificar el mismo en relación a lo que ven del juego de los demás.

A los 3 años los niños suelen empezar a compartir sus juegos, coincidiendo generalmente con el ingreso al jardín y la capacidad de sociabilización. Entre los 4 y los 5 años comienzan los juegos reglados. En un principio las reglas son pocas, como el de las «escondidas», hasta que en forma progresiva los juegos van aumentando en número y complejidad. En edad escolar el juego en equipo es el que prevalece, tanto para colaborar como para competir, diseñando o usando estrategias para tales fines.

Por medio del juego los niños a toda edad se entretienen. La felicidad se expresa en sus rostros. No necesitan nada para hacerlo, ni siquiera juguetes dado que, si bien enriquecen el juego, no son condición necesaria para jugar.
En rigor de verdad, los niños “necesitan” unos pocos juguetes y mucho tiempo de juego compartido.
Al jugar, los niños construyen su propio mundo. Las frases “dale que…” o “hacemos como si…” son resultados de este fenómeno. Por medio del juego los niños nos dan a conocer su universo interno al incluir en los mismos los temas y aspectos que los inquietan o perturban.

Tanto los bebés como los niños se interesan por los objetos de sus cuidadores porque allí ubican algo del deseo de aquellos. Los celulares, las tabletas y las pantallas en general se han convertido en los “juguetes” preferidos en esta época, en relación también al uso y al valor que los adultos asignan a estos aparatos. Mucho se ha hablado de los perjuicios producidos por el uso indiscriminado de estas tecnologías por los niños. Si se quiere modificar estas conductas será necesario que el adulto demuestre interés por otros juegos y juguetes tradicionales y les proponga jugar con ellos para que se sientan atraídos y puedan entretenerse con ellos.

Debemos siempre tener presente que en realidad se considera un buen juguete a aquel que facilite la interacción y el encuentro entre el niño y sus cuidadores, el juego compartido con amigos y el que estimule la creatividad y la imaginación.

Fuente: Rowensztein E. «Juegos y juguetes». Programa Nacional de Actualización Pediátrica. S.A.P. 2021.