¿Fin de la pandemia?

By | 28 octubre, 2022
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¿Se terminó la pandemia?

LA FALSA IDEA DEL FINAL DEL COVIDfinpan3

Noviembre 2022

A la fecha las vacunas han logrado detener la marcha del Covid 19, especialmente en lo que respecta a muertes y casos graves provocados por la enfermedad. Tales circunstancias llevan a interpretar estos datos como “el fin de la pandemia”. Recientemente el presidente de los Estados Unidos se refirió al tema señalando que la misma había finalizado.

El optimismo manifestado en distintas partes del mundo, incluyendo  nuestro país, puede llevar a creer que podemos olvidarnos de la enfermedad y lo que es peor, dejar de pensar en su prevención.

En la actualidad vivimos un “fin de pandemia social”. Nos damos cuenta que ya no tenemos amigos, parientes o compañeros que estén o hayan padecido Covid en los últimos meses o, si los hay, existen en muchísima menor frecuencia. Lo mismo sucede afortunadamente con las muertes o los casos graves que ya no son informados por los medios masivos de comunicación. Hay un llamativo silencio en relación a la marcha del Covid, probablemente motivada por el agobio experimentado durante casi dos años y la comprensible necesidad de volver a pensar en un futuro mejor. Las guerras, los conflictos sociales e incluso el fútbol con el inminente inicio del mundial han pasado a ser los temas diarios.

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Sin embargo, a nivel científico la pandemia no finalizó, especialmente por el número de contagios actuales que siguen existiendo y además por el comportamiento y aparición casi constante de nuevas variantes.

Las últimas cifras reportadas nos hablan que, a la fecha, la pandemia desde sus inicios enfermó a 625 millones de personas en todo el mundo, de los cuales fallecieron algo más de 6,5 millones. Sólo en nuestro país han muerto hasta principios de octubre de este año 129.858 personas, habiéndose contabilizado durante este año 319.571 nuevos casos. Estas cifras, especialmente las dos últimas, hablan a las claras que la pandemia no ha finalizado y que debemos seguir estando atentos en la evolución de la misma.

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La variante Ómicron ha demostrado poseer la más alta contagiosidad de todas las conocidas hasta su llegada. Fue el principal responsable de la tercera ola de contagios durante el inicio del verano en nuestro país y a partir de allí va presentando distintas mutaciones originando subvariantes que en forma progresiva intentan eludir el efecto de las vacunas.

Los niños fueron los menos afectados especialmente durante el primer año de la pandemia, en parte por las características inmunológicas de los más pequeños y, además, por el aislamiento que sufrieron durante gran parte del año 2020. Sin embargo, a partir del reinicio de la escolaridad presencial los casos comenzaron a ser importantes también en estas edades.

La llegada de la variante Omicrón afectó especialmente a la población joven y, a pesar de la supuesta benignidad de la misma, durante el corriente año se enfermaron más niños, debiéndose internar muchos más casos por evoluciones graves. La falla multiorgánica y el shock secundario a la misma fueron, aunque pocos, los motivos más importantes de internación en terapias pediátricas durante el presente año.

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Por otra parte, a medida que la pandemia fue transcurriendo, especialmente durante este año, fueron apareciendo casos del llamado “Covid prolongado”, constituido por una serie de signos y síntomas generalmente inespecíficos que pueden perdurar hasta varios meses, afectando especialmente a niños y jóvenes que habían contraído la enfermedad. Así cefaleas, insomnios, falta de apetito, trastornos en el aprendizaje, irritabilidad e innumerables otros síntomas estarían relacionados con el antecedente de la afección por Covid, sin olvidarnos de las alteraciones del gusto y del olfato que en muchos casos continúan manteniéndose por más de un año. Por otro lado, la elevación de casos de diabetes en gente joven lleva a relacionar al Covid como un factor desencadenante por mecanismos que aún se intentan descubrir.

Frente a todo lo expuesto tenemos a la variante Omicron que sigue y seguirá mutando, incrementando su contagiosidad y eludiendo la inmunidad conferida por las vacunas. Esa capacidad ha llevado hasta ahora a producir enfermedades leves que en su gran mayoría no comprometen la vida. Sin embargo, su evolución hace sospechar que en un futuro no tan lejano alguna variante pueda eludir en forma total el efecto de las vacunas.

Por otro lado, el avance de la vacunación se va enlenteciendo en todo el mundo en forma paralela al poco interés por el tema que no solo abarca a los medios de comunicación sino también a los gobiernos.

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Siempre se habla de los “anti vacunas”. Si bien seguirán obrando en contra de la vacunación, el problema mayor lo constituye el desinterés por el Covid que se observa en la población en general. Basta sólo con mostrar las cifras de vacunación en nuestro país para tener mayor idea del problema.

Hasta mediados de octubre de este año se encuentran inmunizadas con una dosis de vacuna un poco más de 41 millones de personas, algo más de 37 millones con dos dosis y 21 millones con tres dosis. Sólo algo más de 9 millones alcanzaron la cuarta dosis, quedando sin el esquema completo casi 13 millones de personas.

En los niños, los porcentajes de vacunación son aún menores, especialmente en la franja etaria incluida últimamente entre los 6 meses y 3 años de edad, paradójicamente los más afectados por complicaciones durante los últimos meses. De esta forma, probablemente, nos enfrentaremos el próximo año a nuevas variantes de Omicron con una población vacunada en forma incompleta y más que insuficiente en el caso de los niños.

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Experiencias en todo el mundo hablan de la seguridad de las vacunas que, a excepción de síntomas menores, no han provocado en su mayoría efectos adversos de gravedad. Llamativamente estos últimos casi son inexistentes entre los niños inmunizados con las vacunas que utilizan ARN mensajero (Pfizer y Moderna). Por lo tanto, no existe justificación para no vacunar a los niños que, seguramente en caso de nuevos brotes, serán los más afectados por la enfermedad, incluyendo los cuadros de falla multiorgánica y del Covid prolongado que podrán irse presentando.

El llamativo silencio por la evolución del Covid hace pensar en forma errónea que la pandemia fue una tragedia del pasado.

Los gobiernos y los medios de comunicación deben retomar la promoción en la prevención de la enfermedad, decidirse a terminar realmente con la pandemia. No hay dudas que las vacunas seguirán siendo las mejores armas para lograr ese objetivo. Las que utilizan el ARN mensajero para obtener la inmunidad han demostrado ser las más eficaces, inocuas y las que más futuro ofrecen. Probablemente algunas de ellas deberán modificarse en relación a la aparición de nuevas subvariantes que quieran eludirlas.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación 2022

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